sábado, 3 de enero de 2015
Maestro 2014
Dos, cero, uno, cuatro, los números del aprendizaje. Números que me dieron lo que nunca pensé que sucedería, crisis en todos los sentidos. Mi crisis, no fuiste tú, más bien llegaste en el momento y en el tiempo que no debías, llegaste precisamente en el momento en el que mi mente no reconocía a mi corazón. ¿Cómo culparte año catorce del dos mil?
Fueron casi 335 días con los que viví una enfermedad emocional auto inmune, mis emociones al no reconocerme decidieron atacarme, me desconocieron, y al sentir esto, entré en un miedo sólido, bien plantado.
Me entregaste al tiempo, bueno, en realidad todos estamos hechos de masa y tiempo, y fue él, este último que poco a poco me fue confundiendo. Tiene muchas cualidades, pero también querido tiempo, tienes tu parte humana, y esa es que vibras en luz y en sombra, al igual que nosotros eres dualidad, entonces por un lado puedes destruir todo, pero también lo puedes sanar a tu paso. Retomando a este año catorce del dos mil, me enseñaste varias cosas, la mayoría dolorosas, porque darte cuenta que tienes un oasis en frente y no beber agua de ahí, duele. Me fui contigo tiempo, te acompañé hasta donde quisiste, me llevaste a dejar de producir dinero, esa mucosa protectora de la tranquilidad en este plano llamado vida. Ok, quizá algunos pensarán (y quizá es tu caso estimado lector) que el dinero o los bienes materiales no son el 100% de la tranquilidad en este plano, pero si partimos de lo que necesitamos, lo básico como alimento, techo y vestimenta, tenemos que adquirirla y hay dos formas, una la más común que es comprar y la segunda es que te lo obsequien, lo donen, pero eso es sólo para casos extremos. No creo que en mi caso, un licenciado en ciencias de la comunicación, titulado con especialización en publicidad y mercadotecnia le quieran regalar un año de renta, de ropa y de comida, ¿cierto?
Pero como la cadena de esta vida, una cosa lleva a la otra, la carencia lleva a la incertidumbre, la incertidumbre a la preocupación que hoy se disfraza de estrés y presión social y esto te lleva al pasaje final, de aquel que es difícil salir, el miedo. Te da miedo ya no poder pagar la renta de la casa donde vives, o la hipoteca, la escuela de tus hijos, los servicios básicos como luz, agua, gas. Yo, de manera voluntaria y además con una sonrisa en la boca te acompañé hasta aquí, hasta que me presentaste a mi miedo. Que por cierto, déjame decirte que mi miedo es un miedo muy astuto, es de aquellos que te saben retener, que te hacen sentir sutilmente que no puedes, entonces, no te mueves. Y si no te mueves porque no quieres sólo existe un lugar en el que puedes seguir pasando las horas de tu existencia, a su lado, en la zona densa, sin luz, terreno y reinado de tu anfitrión.
Entendí lo que pasó, mi miedo me hizo ver que el culpable eran 4 dígitos, y que esos cuatro dígitos no sólo me afectaban a mi, sino al mundo entero, "es una situación general me decía" y yo me convencía de que para donde volteaba, veía crisis, carencia, falta de credibilidad. Así viví, me monté en este tren y no me baje, aún cuando podía hacerlo. Pero no, no fueron los cuatro dígitos los presuntos implicaos de mi caída, fue mi miedo y eso lo entendí un poco tarde, pero afortunadamente no lo suficiente. Y eso, querido miedo es lo que te hizo caer en estado colérico, y atacar una y otra vez. Te fuste a mi mente y lograste desconectarla de mi corazón, porque la mente es fácil de manipular pero el corazón no. Francamente no puedo cantar victoria aún, no he logrado someter completamente a mi mente ante mi corazón para restablecer esa conexión, y lo entiendo, somos humanos, ese cúmulo vertiginoso de tormentas internas que se mueven gracias a un mundo de percepciones.
También somos ego y eso tampoco nos deja avanzar, al igual que mi miedo se disfrazó de cuatro dígitos (2014), el ego también se puede disfrazar de humildad, aquella que en realidad no entendemos del todo, porque sólo muy pocos pueden experimentarla. Me llevo muchas heridas, la mayoría hechas por mi ser terrenal, me encajé las uñas en la piel, me desgarré las piernas y los pulmones para evitar caminar y correr cuando lo necesitaba, no estaba en los planes de mi miedo dejarme escapar, viajé bajo el estandarte de mi debilidad.
Estoy dejando de ser para comenzarme a vaciar, entendí que me tengo que vaciar de lo que me llené, de las cosas en las que desgasté mi energía, en las percepciones de las cuales creí tener la respuesta, me reclamé cosas que no hice, que tuve oportunidad de hacer, mi mente estratégicamente me castigaba, me llevaba una y otra vez a esos momentos, lugares de dolor, todo con el objetivo de volverlo a sentir y que me doblegara. Lo hice por mucho tiempo, no sólo por 345 días del 2014, desde antes y fue una gran sombra que me privó del sol durante todo ese tiempo. Y aún no es que ya vea el sol en su totalidad, pero por lo menos ya entendí cómo puedo hacer para verlo cada vez que salga. También entendí que el sol siempre está ahí, no por que no lo vea es que ya no existe.
En fin puedo utilizar cualquier cantidad de frases trilladas, que detrás de ellas hay conocimiento, si existen es por algo, todo lo que existe tiene un fin, así lo entiendo ahora, y también mi 2014 tuvo su fin.
Si fue el 2014 o los cuatro dígitos que te hayan marcado, de la manera que haya sido, sólo detente a pensar un momento en si realmente fueron esos 4 dígitos los culpables, o tu miedo disfrazado de números.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
De maestros, vida y tiempo.
Es difícil escribirle a un año, a 365 días (que son muchos), a 8,760 horas (que son muchas más), al tiempo, a ese concepto tan vasto, al incomprendido maestro tiempo, hay quienes le llaman "enemigo". Dos, cero, uno, cuatro, números que marcaron un crecimiento, números que durante 365 días no dejaron de probarme, de retarme, de tropezarme, sacarme lágrimas, perderme. A ti tiempo, a 2014 años, de los cuales yo he vivido algunos, hoy te dedico estas líneas. Dejo mi ego de ser lastimado a un lado y te agradezco por el gran maestro que fuiste, por ser esa serpiente que me devoraba una y otra vez, pero eso sin saberlo, hasta hoy que escribo estas palabras, me formó como una tormenta.
Así es admirado 2014, me hiciste olvidar quien soy, quien he sido durante la mayor parte de tu reinado, pero también me regresaste a la puerta que me llevó a encontrarme. Toqué ese fondo del que muchos hablan, lo hice en mis formas, hicimos ese acuerdo donde tú me llevabas y yo descubría qué había ahí. Esa fue parte de la estrategia que como maestro que fuiste me ayudó hasta los últimos días de tu reinado a despertar, a armarme de nuevo, a creer de nuevo en mi, en ti, en la creación.
Desangré mi confianza, asfixié mi inspiración, y aletargué mi talento. No puedo decir que ya no más, que ya no pasará, soy ser humano, pero de algo estoy seguro, estoy aprendiendo a vaciarme para comenzar a llenarme de mi.
En estos días difíciles aparecieron 14 guerreros que no me dejaron, que aunque no los veía en la profundidad de mi masmorra, sí los escuchaba y los sentía. Gracias también a ellos, pude reencontrarte querido Marco.
Hoy como un ejercicio espiritual de agradecimiento les dedico a cada uno de estos maravillosos seres quienes este año fueron ejemplo estas palabras son mi agradecimiento.
* MAMÁ: Junto con mi Padre, mi mejor maestra, y es simple, sin ellos no había podido co-crear mi vida y poder estar aquí hoy dándome el máximo placer llamado vivir. Como una gran maestra siempre has estado, con la palabra precisa que has adquirido con la experiencia del tiempo. Mi dosis de fuerza, mi pilar, ese que es indestructible porque está construido con amor. Gracias madre, querida Maestra por todo y por ser TODO.
* LAURA (hermana): Mi ejemplo de fortaleza, no importaba cual fuera la situación, durante este año tan complicado me enseñaste que las cosas no son ni buenas ni malas, son simples experiencias que vivimos y de las cuales aprendimos. Se escucha trillado, pero a veces en lo trillado la profundidad de las cosas tienen mucho más sentido que el que se puede percibir a simple vista. Y entonces utilizo una frase muy trillada: GRACIAS TOTALES querida hermana por hacerme ver más allá, de no conformarme con sólo una foto del paisaje.
* LAURA Y RAMÓN: Todo mi agradecimiento a este par de guerreros, y quienes este año fueron también mis maestros. Ahí siempre cuñado-cuñada/compadres y los mejores padrinos que Iranna pudo elegir. Gracias por ser y estar, son el claro ejemplo de aquella frase que inmortalizó uno de los mejores y más grandes maestros ascendidos de la humanidad, JESÚS. La frase de vida: "no les des el pez, enséñalos a pescar".
Gracias por enseñarnos a pescar, por ser con ese amor incondicional, esa fuerza y sabiduría un ejemplo para muchos. Toda mi admiración y respeto de corazón para ustedes.
* JOHN: Mi Master de cabecera, compañero de batalla, gran general de vida. Hoy le agradezco la fuerza de sus palabras, uno de los mejores mariscales de campo de quien he aprendido mucho. Qué es lo que he aprendido? A no claudicar, no renunciar a los sueños. Gran amigo-hermano-maestro de temple inquebrantable que contagia, que hace despertar a ese llamado de guerra para enfrentar a la vida de la manera más creativa, confiando en uno mismo. Gracias querido John Núñez por inyectar esa fuerza creativa, sabiduría y amor por lo que uno es capaz de hacer. Siempre estás y estarás. Gracias Colombia por este gran Maestro.
* ALE: Lo más importante que me has dado este año, y durante varios años ha sido tu magia vestida de amistad, al igual que esa fuerza inquebrantable, inamovible, donde la sonrisa es tu estandarte. Me consta, una sonrisa emitida de tu ser, y simple, es seguida de un ploc!! El mundo se arregla, o más bien, el mundo toma otros matices, se hace más bello. Durante más de...mmm!! No, no voy a decir exactamente la cantidad de años en los que he disfrutado de la magia de esa sonrisa, de ese humor siempre positivo, o por lo menos la mayoría del tiempo. Si, ya sé, la frase que seguro en estos momentos te pasa por la mente es: "ay Mako, nadie es perfecto, créeme tengo mis momentos insoportables, más de los que crees", y no lo dudo, somos humanos, pero créeme he tenido el tiempo suficiente para poder comprobarlo. Gracias por tu ser, por compartir tu esencia y especialmente en este año tan difícil que siempre tuviste la palabra de aliento. Gracias por enseñarme a creer.
* MARU: Mi querida polla, este año también has sido parte muy importante de mi crecimiento. Por eso no podías faltar, mi corazón no me hubiera perdonado no agradecerte y más en este año, lleno de dificultades. Eres una maestra maravillosa, siempre me has enseñado que la vida tiene un sentido, el del cariño y el amor Incondicional con todo eso como no quererte. Eres una bendición, la palabra que emana de ti, sana, cura, tienes la capacidad de iluminar hasta el lado más oscuro de los corazones. Tienes la llave universal que los abre. Los años, el tiempo me han dado la oportunidad de conocer a uno de los corazones más grandes que habitan este planeta. Gracias Maru por tu apoyo, por ser esa maestra, por enseñarme que la vida tiene ese lado "Maru" tan divertido y cariñoso. Gracias, gracias, gracias.
* NATALIA (Nati): No me alcanzan las palabras para agradecerte todas tus enseñanzas, así como tu amistad incondicional. Este año de enfrentamientos, me diste luz todo el tiempo, fuiste esa guía que me hacia llegar a las herramientas para poder enfrentar y entender mi lucha, mi vida.
Siempre has proyectado esa fuerza, esa coherencia en la vida, ante la vida y nos la has contagiado. Gracias Nati por ser ese estandarte de verdad, por ser una de mis grandes maestras espirituales pero sobre todo, mi amiga. Mi admiración por siempre amiga, y mi agradecimiento por dejarme ser tu amigo y compartir todo lo chido, así como lo más difícil de este año.
* JOSUÉ: Gran Maestro guerrero, de ti hermano he aprendido mucho este año, gracias por compartir tu grandiosidad en todos los aspectos. Un ser humano lleno de sabiduría, de compasión, de fuerza, de temple, tu hombro ha sido una gran fortaleza donde poder tomar respiros, para seguir viviendo la vida, y enfrentar a mis dragones, de luz y oscuridad. Un hombre de gran talento, admiro esa capacidad de buscar ideales y mantenerlos, esa fue entre tantas la lección más chida que me brindaste este año.
Gracias por compartirme un poco de tu fuerza que fue parte importante para poder resistir el peso de este año.
* ADRIÁN: Sin tu apoyo este año hubiera sido mucho más difícil. Estuviste siempre ahí, acudiste al llamado desesperado de ayuda. Admiro tu gran convicción, demuestras la importancia de la familia y la pones por encima de todo. Gracias por ser esa gasolina que me ayudó a seguir el camino, así como los consejos. Un gran cuñado, un fantástico hermano, gran ser humano. Gracias Adrián por recordarnos que las alas se pueden abrir para volar aún cuando se lastiman o esconden.
domingo, 9 de febrero de 2014
A un año de tu regreso a casa.
Con una cerveza en mano recuerdo las palabras que algún día me dijiste: "Todo tiene remedio menos la muerte". Inevitable no pensar es este concepto, presente en cada uno de nosotros, en cada día. Pero como buen personaje creativo que soy, quiero re definir el concepto de muerte, digamos que para mi es la oportunidad de la vida para enseñarte más, porque muriendo o de la muerte es como también aprendes a vivir.
Regresaste a casa hace ya 365 días, y estoy seguro que tu regreso fue perfecto, encontraste todo en orden, tu vida te habló de lo bien que la trataste durante casi 73 años, ya me imagino los momentos que hasta ahora sigues recordando allá donde todo es hermoso, con un buen espresso, una grappa, un buen vino tinto, o por qué no, un tequila. Seguramente te encontraste contigo mismo como anfitrión y huésped, pero en otro plano, en otro nivel de conciencia, seguro estás platicando con gran maestría todo lo que pensaste en la vida, acertado o no, te reconociste como ser humano y te reconoces ahora como un Gran Maestro de Luz, ese que bajó, dejó algo y trascendió. De pronto te encontraste con el mejor anfitrión que uno puede encontrarse en esta vida, contigo mismo, en el plano que nadie de nosotros imaginamos. Pero eso sí, esto tiene una pequeña cláusula en el contrato, la famosa letra chiquita que todos omitimos, y es que eso sólo pasa cuando regresas de manera definitiva a casa.
No me gusta pensar en el dolor del pasado, de lo que sentí cuando hoy hace un año recibí esa llamada telefónica donde me avisaban de tu regreso definitivo a casa, lo malo es que me agarraste con 556 kilómetros de distancia, mismos que se interponían entre tú cuerpo recién entregado y mis ganas desesperadas de verte por última vez, que bueno, ahora creo que te volveré a ver de nuevo. En fin, no me enfoco en lo que fue esa experiencia, sino en la que fue tu vida, que tú la conoces mucho más de lo que yo pudiera proyectar en estas líneas que son un homenaje a lo que fuiste, a quien fuiste y claro sigues siendo ya no en cuerpo pero sí en energía vital esa que nunca muere, es eterna.
Recuerdo las primeras palabras que me dijiste en cuanto recibí la noticia, cerré los ojos y escuché: "todos morimos más de una vez", en ese momento mi mente y corazón estaban completamente separados, no se conectaban entre sí, afortunadamente ganó el corazón, el que me hizo sentir y entender ese mensaje que dejaste en mi. Me queda claro que todos ya morimos más de una vez, y que estoy seguro que no es fácil hacerlo, quizá contrapunteando a algunas ideologías que pueden afirmar lo contrario, sin afán de convencer, sólo expongo que en ese momento pude entenderte y sentirte que es lo que cuenta.
Querido Padre, seguramente desde donde estás, en ese plano multidimensional, tienes la capacidad de ver a tu nieta, tu única nieta que a un año y medio sigue diciendo "Nonno", sigue extendiéndote los brazos para que la cargues, sí, lo hace, y aunque para nosotros quienes ya estamos más maleados por el tiempo de estancia en este salón de clase llamado vida, no vemos a quién le extiende los brazos y le sonríe, sabemos en el corazón querido Padre, Maestro que es a ti, que fuera de todo entendimiento, explicación, tu nieta te sigue abrazando, te sigue pidiendo que la cargues con esos brazos llenos de amor, de Luz, de fuerza, de orgullo italiano, y te sonríe porque seguro tú también le sonríes.
Hoy sabes más, eres mucho más ilimitado que nosotros, con más sabiduría, más LUZ, que es lo que uno gana cuando muere, y desde mi perspectiva un trato justo, ya que cuando bajamos, lo hacemos sin recordar de dónde vinimos, a qué vinimos, y el corazón que tenemos desde bebés y niños, lo vamos modificando, cambiando, es como un espejo totalmente limpio, que conforme pasamos el tiempo en este plano, lo vamos opacando, ensuciando cada vez más. Estás muy bien Papá, lo sé, te siento, te sentimos, no sé y desconozco hasta que pueda estar en el mismo lugar, de lo que hay, ¿hay tiempo?, ¿hay dolor?, ¿hay hambre?, ¿hay nostalgias, odio? quizá no y por lo que he escuchado, no lo hay por el hecho de que regresaste a tu estado natural, ese ser LUZ amoroso e ilimitado.
Hoy a un año de tu ausencia GRACIAS, no porque te fuiste, sino por lo que fuiste, por demostrarme ese corazón tan lleno de magia, de fuerza, de tanta nostalgia por ese país al que tanto amaste, a tu Italia, a tu Roma hermosa, a la que siempre quisiste regresar, pero bueno, el verdadero hogar no está en este plano, es al que decidimos regresar y que no está a simple vista, no lo visitan turistas a diario, no hay forma de llegar con el cuerpo físico, creo que me entiendes perfectamente porque ya estás en él.
Los primeros 365 días de mucho tiempo, tanto como se te de la oportunidad de volver a regresar a este salón de clases, de mientras en el tiempo que estemos aquí los que te amamos, cada año te vamos a recordar con ese gran corazón con el que bajaste, el mismo que mostraste por casi 73 años. Te hiciste adorable, querible, abrazable, respetable, admirable por quienes tuvimos la oportunidad de tocar tu corazón, y por esa oportunidad que nos diste GRACIA PAPÁ, MAESTRO, te veo cuando regrese a casa.
sábado, 25 de enero de 2014
A LA INSPIRACIÓN...
Comienzo este escrito con una serie de palabras que abordan mi mente: complejo, complicado, difícil, imposible, pero más allá de unas cuantas palabras existe un concepto detrás. Hacemos de esta vida, en su mayoría, un camino de dualidad, esa dualidad que no es precisamente una polaridad de lo bueno y lo malo, no, es una dualidad donde existe un mundo paralelo a nuestro mundo, a nuestras emociones, percepciones, y es esta dualidad la que en estos momentos dirige el timón de mi mente. Por un lado está entender la complejidad de ciertas cosas presentes en la vida, y por el otro lado estás tú, mi querida lectora, alguien que vino con la noche, que no pasó desapercibida, porque tienes el brillo y la fuerza de la 1er luna llena de octubre, y fue entonces donde iluminaste sombras.
Lo primero que te percibió fue mi piel, ella sabía que estabas ahí, aunque el resto de los sentidos divagaban en espacios sin recuerdos, en fronteras de creaciones olvidadas, donde el fin comenzaba con el principio. Fue entonces que tu fuerza, un aroma a energía intensa, pura y un sabor con las sensaciones agridulces de la atracción se hacían presentes para ir despertando uno a uno a los demás sentidos en cuestión de dos miradas, a esos ojos de derrochaban poesía en verbo y en prosa, que se atrevían a tocar muy sutilmente pero a la vez de manera profunda el equilibrio perfecto, entre ternura y sensualidad. Es curioso querida lectora, por más sutil que sea el golpe de una fuerza energética se siente, y se siente de una forma onírica, casi sonámbula, donde el mundo de los sueños es construido con paredes de sentimientos fuera de borda, reales, cuestionables no el cómo sino en el por qué.
Uno se convierte en el arquitecto de los sueños propios, del destino, pero a la vez somos los albañiles y el maestro de obras, y son ellos los que trabajan el día a día, mezclando, martillando, cortando, pegando, uniendo, remachando, soldando las emociones y los sentimientos.
Más allá de las banalidades, de vender falsos simulacros y plastificar emociones, nosotros quienes logramos ser no sólo los arquitectos de nuestro propio destino, sino que logramos ser los albañiles que mezclamos sentimientos a mano, logramos tocar una dualidad que se presenta como una polaridad hecha a la medida. Mi querida lectora es aquí donde entras tú, sí, tú, adorada inspiración, donde comienzan tus enseñanzas.
En alguna parte de esa construcción interna, quizá lo que pudo ser fue un cúmulo de estrellas que de tanto ser vistas quisieron ser alcanzadas, y es en este instante en los brazos del tiempo cuando lanzo preguntas al silencio: ¿para qué se quiere alcanzar a una estrella? he logrado formar una respuesta incluso en el eco de un sonido sin sonido, y es que cuando llega dicha estrella, o por lo menos se toca ¿qué hacemos con ella? Entonces te pregunto a ti, querida lectora, canalizadora de inspiración ¿para qué seducir al erotismo? y el espejo de mi mente proyecta esta misma pregunta desde otro escenario, un poco más humano ¿y por qué no? Si es un erotismo utópico en mi sentir, pero muy real en mi vivir ¿por qué dejarnos de ilusionar con ese magnetismo que no tiene puerta de entrada?, ¿por qué no creer en nuestra capacidad de tocar la polaridad y salir?, ¿por qué no creer que convivir con la sombra no siempre lastima?, ¿por qué convencernos de tocar ciertas ganas de manera muy suave?
Querida lectora, querida inspiración, me vuelvo a cuestionar pero esta vez a través de ti ¿qué tan suave tocas lo que sueñas, lo que sientes?, ¿hay forma de dominar el fuego de la polaridad, de convertirlo en una crónica de una muerte anunciada, de sustentarlo en letargos infinitos?
Querida y deseada inspiración, no llegas fácil, en ocasiones llegas como un ladrón silencioso y vas directamente a las entrañas de las palabras, de los sonidos, de la poesía, de la creatividad, en otras llegas en momentos de catarsis que apagan ilusiones y desangran a la soledad. Pero en mi silencio, te entiendo, me fusiono en ti y me convierto en tu cómplice porque soy en ti, pero ¿tú eres en mi? Ofreciéndote mi último optimismo, reconozco que la falta de respuestas surge en lo más profundo de mi, pero esto es porque quizá no todo tiene una respuesta. Pero sin embargo ese todo vive en el presente, eso que no tiene respuesta existe, sin ser tangible pero existe.
Probablemente o no, pensarás que estoy atrapado en una especie de mundo onírico, lleno de positivismos que buscan instantes de tu rostro, de tu ser, tal cual víveres que buscan a su hambre. Lo que siente este ser que hoy te invoca, inspiración implacable, es que a veces los sueños duelen, pero más que los sueños, el silencio desgarrador que deja una experiencia sin ser vivida. ¿Será que esto significa que estoy vivo? A través de los vestigios perceptibles de tu piel, mi querida lectora, puedo percibir claramente la agonía de una confusión de una experiencia sin vida. Creo que sí hay vida en una experiencia, sea o no tomada, y esa vida es la razón, es esa invitación de volver locos a los instintos, sentimientos y emociones.
La inspiración es un cúmulo de cosas entre ellas dudas, imposición para no fluir, pero también lleva implícita su verdad y es esa verdad, tu verdad mi querida inspiración la que hoy toco y respeto, pero que a su vez se convierte en una lección, que abrazo, que me atrevo a seducirla, admirarla como una completa musa, pero esto lectora, hermosa inspiración, es sólo en mi mundo de esperanza y individualidades concurridas.
lunes, 6 de enero de 2014
13 historias, 13 maestros (introducción)
La vida es para recorrer caminos, la mayoría de las veces no sabemos dónde van a terminar, el cómo y el cuándo también son un enigma. Hoy después de cerrar un año de mucho crecimiento, de aprendizaje, de heridas abiertas que poco a poco se van secando con el sol, decido hacer un ejercicio de agradecimiento a esas almas, personas, seres especiales que han marcado mi pasaje por este salón de clases llamado vida. Los cruces son desde mi punto de vista, herramientas que nos presta el Universo para presentarnos esos maestros que quizá lleguen para quedarse o sólo como un simple destello, se aparecen y desaparecen en ese momento de acompañamiento.
El post que haré posterior a esta especie de introducción, tiene un nivel de importancia para cada uno de esos 13 personajes que los quise llamar maestros, porque me han dejado algo desde que nos acompañamos en este viaje, y muchos hasta este momento del aquí y el ahora lo siguen haciendo. No hay importancia por modo de aparición, como lo mencioné son 13 maestros que en este 2013 homenajeo. Siempre presentes, siempre recordados. Gracias
viernes, 18 de octubre de 2013
Algo acerca del espejo
¿Se puede ser implacable con la vida?, ¿sobre todo cuando se llena de adioses hace tiempo, de rostros que buscan la oscuridad como el hambre a sus víveres? La respuesta, si es que existe, quiero imaginarme que sí, seguramente no es sencilla pero tampoco imposible. Por ejemplo, aquellos alquimistas de temporadas, de emociones, cuentan que la respuesta está detrás del espejo.
Enfrentarse al espejo no es fácil, porque es precisamente él quien es implacable, refleja lo que hay, sin más ni menos. Un espejo se pule, se limpia para mantener claro y nítido su reflejo, de esta forma los fantasmas, los falsos simulacros desaparecen, las percepciones de lo que podrían ser reflejos distorsionados, se van con la oscuridad de la noche".
martes, 9 de abril de 2013
A mi Padre, mi gran Maestro.
El tiempo es implacable, silencioso, es difícil escucharlo cuando camina. Es curioso, al momento de tomar forma en este plano nos fusionamos con él, comenzamos a sentir como su esencia corre por nuestras venas, y esto es desde el momento en que nacemos hasta que nos tenemos que regresar a casa. Durante este proceso el tiempo guía todo movimiento. Pero, nosotros le enseñamos algo al tiempo, y es a ser dual, sí, somos seres con una dualidad y el tiempo al estar presente en esta dimensión de la forma, al convivir con nosotros, los humanos, adquiere un poco de esta característica. Somos sombra y luz, el tiempo también, o lo sana todo (LUZ), o lo destruye todo (SOMBRA). Hay diferencias entre el tiempo y nosotros, desde mi punto de vista rescato dos muy importantes, el libre albedrío y el miedo. Nosotros, como humanos decidimos qué ser, luz o sombra, sentimos miedo, miedo a diferentes cosas, incluso (paradójicamente) le tememos al tiempo. Mientras éste, termina algo o lo comienza, no tiene miedo de hacerlo, no se cuestiona, no se arrepiente de haberlo hecho, porque es un flujo natural del Universo, de la magia, llámalo como quieras.
Estoy en el entendido de que la vida es algo que nos sucede, que tenemos que pasar todos y cada uno de los millones de seres humanos para poder evolucionar o trascender, que en verdad no me quiero meter tan profundamente en estos términos, prefiero tocarlos muy suavemente por ahora, resulta que en este momento no tengo ganas de sangrar.
En esta vida, surgió un gran maestro que conocí muy bien, casi 72 años de experimentar tiempo, dualidad, sombra, luz, fracaso, éxito, en fin todas las emociones que vienen implícitas al momento que decidimos bajar tomando cuerpo, forma y esencia humana. Es curioso, por lo menos para mi, que en una situación en que cualquier maestro o maestra regresa a casa, entra ese juego macabro en la mente de quienes nos quedamos de exigir más tiempo de estancia para nuestros padres, hermanos, hijos, esa es la parte del apego que levanta la piel y nos deja la carne viva, y duele cuando no haces que esas cicatrices sanen, el desapego es la respuesta. Este gran maestro, así lo llamo, porque de entrada se ganó ese título cuando tomó en sus manos la gran responsabilidad de pensarme, para posteriormente poder crearme. Él tomó esta responsabilidad a ciegas, claro, en conjunto, en equipo con mi madre, ambos co-creadores con el tiempo colgado de la espalda y de su pecho, pero mi experiencia me ha llevado a entender que cuando se fluye no se piensa, porque densificamos las cosas, simplemente las programamos de otra manera, y algunas veces esta programación no es la correcta.
Mi padre, a dos meses de su regreso a casa dejó magia, dejó fuerza plasmada en nuestra querida madre Gaia, y en muchos corazones que lo conocieron. Los recuerdos están por momentos. En algún libro leí que hay diferentes realidades en este plano, y todas y cada una de ellas ya tienen su desenlace, nosotros somos quienes escogemos qué realidad queremos (como un juego de abrir puertas), y claro, ésta con su respectiva conclusión. Los recuerdos me llevan a conectarme con las emociones, por eso tengo muy presente que cuando eres niño, comienzas a creer en los súper héroes, sueñas con ellos, o con ser uno de ellos, pero una de las grandes lecciones que nos da el tiempo en todo su proceso, es que nos damos cuenta más adelante que los súper héroes no son seres fantásticos, sí existen, y somos nosotros. Al igual y puedes estar de acuerdo conmigo o no, y no sé si te pase, pero mi papá antes de ser mi gran Maestro, fue mi primer súper héroe. La manera de enfrentar los problemas era única, hacía lo posible por darle equilibrio a mi vida, aunque yo en ciertos momentos no tenía idea del significado de esta palabra, que después se convirtió en un concepto de gran valor, aprendizaje y enseñanza para mi.
Quiero regresar a los recuerdos, esos que flotan en el aire y cuando los pensamos los traemos de nuevo. Hoy recuerdo a mi gran maestro por las mañanas, cuando despertaba ya se escuchaba el sonido de una cafetera preparando el “espresso” que donaría su generosa fuerza a mi padre para que pudiera aguantar la jornada de trabajo, o un día más en este juego llamado vida. Ese aroma era su sello, aroma que también se puede sentir en su amada Roma, y hasta hoy se sigue escapando de las paredes de casa de mis padres. Uno de los súper poderes de mi padre era que detenía el tiempo en sus manos, hacía magia, cuando todo corría en un frenesí descomunal y masivo, mi maestro tenía la capacidad de sentarse en medio del huracán y encontrar ese espacio donde las cosas transcurrían lento, o por lo menos sin la preocupación terrenal que le imprimimos a cualquier situación y eso nos llevaba a realizar grandes estupideces como enfermarnos de estrés, no dormir, o a castigar sin sentido a nuestro cuerpo con síntomas de dolor preocupándonos por situaciones materiales y económicas. Retomando los sentidos, los recuerdos, las nostalgias, como diría Mario Benedetti en ese fantástico poema, MI ROSTRO DE VOS: “Sin un temblor de más me abrazo a tus ausencias que asisten y me asisten con mi rostro de vos”, así hago en mi silencio, abrazo ese rostro de vos, de mi maestro, el de mi padre. Hoy esas noches, y sombras, que llenaban mi torrente sanguíneo de un líquido negro y denso que dolía al pasar por mi corazón, las he dormido poco a poco, domado sin más que sólo luz, pero este proceso en lo personal no ha sido fácil, uno exhibe su vulnerabilidad en estos casos, cuando alguien querido, en este caso un maestro, un padre regresa a casa.
Pero de pronto, ese rostro de vos (mi padre) toma dos connotaciones, su regreso a casa desde el lado racional y el emocional. En ambos llegan huéspedes, quizá los mismos de siempre, en forma de sueños o como un sueño que deja al cuerpo indefenso, inmóvil, en una dimensión en la que se fabrican rencores nuevos, y es entonces cuando se puede ver a la esperanza como un terreno baldío. Nos aferramos a los recuerdos, no soltamos, nos apegamos a las imágenes de la vida o a las cosas de la misma que son una fantasía, no son reales, porque simplemente vamos más allá de las formas, pero hasta ahorita no hemos despertado del todo para entenderlo. En este mundo, cuesta mucho comprender que no somos lo que somos en este plano de la forma y la percepción, nos hemos enfocado a ser lo que ganamos, es decir, cuánto tengo económicamente hablando, para demostrar e incluso ejercer mi poder ante los demás. Es uno de los roles más importantes para el ser humano, quién no quiere tener mucho dinero para hacer lo que se quiere, conseguir lo que se quiere y ser respetado y admirado por muchos, en realidad ¿de eso depende nuestra felicidad? Le hemos dado durante muchos años el mando al exterior olvidando que la vida, lo eterno, lo hermoso está en el interior de cada uno, aunque suene a cliché, es algo muy profundo que comienzas a entender cuando cambias tu intención de elevar tu conciencia. Yo lo creo a estas alturas, me ha costado sangrar tiempo, llorar vacíos, perder una y otra vez mi corazón, sacar y vivir mi fuerza oscura, golpeado, devorado, tragado y escupido por cada sombra presente en mi interior. Pero hoy, con el regreso a casa de mi padre, las cosas toman otro sentido, por lo menos para mi, comienzo a reconocer mi “yo soy”, algo que mi padre, mi maestro en otro nivel de conciencia me lo compartía, él me decía: “La mente es muy poderosa, pero muy peligrosa si no la sabes usar”. El mensaje para mí, por lo menos lo que personalmente decodifiqué detrás de esta frase es que somos lo que somos, y así somos perfectos mientras escuchemos nuestro corazón y no tanto a nuestro sistema neuronal.
Mi maestro era muy mental, pero llegó al momento en que su corazón lo movía, aunque a veces la mente sentía celos y no quería ceder el territorio que había ganado durante los años, mi padre logró anteponer su corazón en primera instancia, eso lo llevó en ese momento a estar donde está, en la LUZ y con una total PAZ. Pero eso queridos amigos, se gana, minuto a minuto en esta vida, cuesta mucho soltar el exterior, dejar de ser dominados por él, nos importa lo que otros dicen de nosotros, lo que podemos llegar a perder económicamente, nos asusta no pertenecer a cierto grupo o nivel social, el fracaso nos frustra, hacemos juicios de los demás, opinamos de los demás, queremos controlar lo que tenemos, pareja, hijos, amigos, finanzas, sociedades, países, temas y buscamos que el otro reconozca en nosotros que tenemos razón, aunque no sea una verdad.
Mi padre, mi maestro, un corazón forjado en la verdad pero con un silencio que fue su boleto de regreso a casa. Muchos lo conocieron y reconocieron, su legado en este plano fue ese, ser querido por mucha gente, quizá también odiado en su momento, en verdad abrazarlo hacía la diferencia, cambiaba la frecuencia de mi día. Estoy contento, hoy a su regreso, no me faltó decirle que lo amaba, que le agradezco todo su súper poden (haciendo referencia a los súper héroes que expongo párrafos atrás), su fuerza, su valentía, su coraje, porque no dejó esta dimensión de forma fácil, dejar este plano arraigado como ser humano a veces puede ser muy complicado, por eso el miedo da su último espectáculo en los momentos en los que se comienza a desencarnar. Después de su regreso a casa, tuvo la oportunidad de visitarme en un par de ocasiones, pero cuando recibí esa llamada que marcó el 9 de febrero a las 8.15 pm, después de esa lucha entre lo racional y emocional, pude darme 20 minutos para poder meditar, regresar a mi centro y fue entonces cuando escuché “todos hemos muerto más de una vez”, seguido, entra mi padre diciéndome, “¿sabes hijo?, es un poco difícil morirte porque al principio, en los primeros segundos, tu alma no sabe qué hacer, no se ha desconectado del todo del cuerpo y el cerebro, entonces no se comprende qué sucede, pero son momentos que pasan rápido, ya después te fusionas con la LUZ y entonces se siente muy bien”.
Hoy tu silencio me abraza con PAZ, pero te sigo sintiendo y escuchando, los lazos son fuertes incluso cuando tú estás en casa y yo sigo en este salón de clases llamado vida.
Hace poco recordé nuevamente el poema de Charles Baudelaire que se llama “Embriáguense”: “Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso. Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense”.
Gracias querido Padre - Maestro por enseñarme a embriagar, contigo aprendí a embriagarme de virtud, fuerza, de amor, cine, literatura, arte, vino, poesía, pero sobre todo de vida. Me diste la lección más importante, pararme ante la vida y gritar con todas mis fuerzas, con mi corazón abierto: “¡Vida! Soy Marco Tirelli, hijo de un gran padre y de un gran maestro Francesco Tirelli. Aquí estoy, y de pie te digo PRESENTE”.
Encontrarte es fácil amado padre, sólo sentiré los latidos de mi corazón, estás presente en cada uno. Felices dos meses de tu regreso a casa. Cuando sea mi tiempo, por allá nos abrazamos.
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